Emilio Sempris | Acto de Instalación en Sesión Ciencia, CUMIPAZ 2017

Emilio Sempris | Acto de Instalación en Sesión Ciencia, CUMIPAZ 2017

Video Relacionado:

Muchas gracias. Muy buenos días, su excelencia Feliciano Jiménez, viceministro de Asuntos Indígenas de Panamá; honorable Sr. Leo Heileman, director para América Latina y el Caribe de ONU Ambiente; honorable Sra. Mariam Wallet, presidenta del 16.° Foro Permanente de la ONU de los Pueblos Indígenas; honorable Sra. Gabriela Lara, directora general de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz; autoridades del Gobierno nacional, distinguidos panelistas, participantes de este foro. Bienvenidos a Panamá.

Siendo este foro un foro no tradicional —desde el punto de vista del abordaje a uno de los objetivos aspiracionales más importante de nuestro planeta, que es la paz—, creo que mis palabras deben enfocarse en cinco temas y cómo se vinculan ellos con el ambiente.

El primero: nuestros recursos forestales, nuestros bosques. A cinco años de la Cumbre de Río nuestro planeta cuenta con cerca de 2.5 mil millones de habitantes que dependen cotidianamente de su buena relación con los bosques; y no es secreto que un número minúsculo de ellos son los que afectan gran parte de la relación sana de nuestros pueblos indígenas, de nuestras comunidades rurales con estos recursos.

En esa línea se han desarrollado un número importante de conflictos; algunos llevan ya casi medio siglo (al menos en Panamá), otros son conflictos de la percepción sobre la gestión a nuestros recursos. Y la percepción de esos conflictos vienen internamente desde las autoridades hasta los pueblos originarios; y han resultado, por ejemplo, en situaciones de deforestación grave en zonas de gran importancia para la biodiversidad de nuestro planeta, o el pobre aprovechamiento de recursos, como el recurso agua, que a falta de obras de infraestructura pública para suplir los servicios básicos se generan conflictos por el aprovechamiento de este recurso por parte de otros sectores; y que en algunos casos se han desencadenado eventos catastróficos (mayormente antrópicos) que han afectado la sana convivencia en las comunidades.

El tercer punto es el cambio climático, por supuesto; pero aquí la buena noticia es que desde la creación del sistema de las Naciones Unidas, el Convenio Marco del Cambio Climático es el único acuerdo multilateral del planeta que cuenta con cinco informes avalados por la comunidad científica. Eso reduce significativamente las incertidumbres en la percepción del problema y, por supuesto, en las acciones que debemos todos los países tomar.

Y lastimosamente el periodo 2015-2016, que se caracterizó al menos en América Latina por un gran fenómeno de El Niño, y ahora este año con el número importante de eventos meteorológicos extremos, como huracanes, nos hace repensar el modelo de desarrollo; y muy rápidamente pienso en nuestros hermanos caribeños, particularmente las pequeñas islas, los pequeños Estados insulares y, por supuesto, nuestros hermanos hispanoparlantes: Cuba, que con un evento meteorológico como Irma perdió toda su infraestructura energética, lo cual generó una vulnerabilidad importante en uno de sus sistemas vitales. Y ya algunos economistas han lanzado algunos números de que el impacto en Cuba, en el sector energético, puede llegar hasta los 6000 millones de dólares.

Y la realidad es que ningún país en desarrollo está preparado para los efectos adversos del cambio climático; y hay algunos que argumentan que los países desarrollados están preparados, y mi posición como técnico es que tampoco están preparados; si hubieran estado preparados no hubiéramos tenido eventos como Katrina, con los impactos que se dieron nuestros hermanos del norte del continente.

Entonces la pregunta no debe asentarse en si estamos preparados o no, si tenemos los recursos o no; y nos lleva al cuarto punto: estamos convencidos que el cuerpo de acuerdos internacionales en materia ambiental ya es suficiente para dar pasos importantes hacia la integración del tema ambiental en el modelo de desarrollo de nuestros países.

Del año 70 a la fecha, nuestro planeta ha logrado un poco más de 85 acuerdos multilaterales ambientales que van, por supuesto, del cambio climático, la protección de la capa de ozono, hasta la gestión de compuestos químicos en algunas industrias.

Ese proceso de diálogo muy paulatinamente ha incorporado la visión de los pueblos originales, nuestras comarcas, las zonas rurales de nuestros países. Sin embargo, hay mucha tarea que hacer. Hay mucha tarea que hacer, y está relacionada primeramente con el entendimiento del conocimiento tradicional para luego incorporarlo efectivamente en los procesos de negociación de estos acuerdos multilaterales ambientales.

Y ese entendimiento y eventual integración solo pueden lograrse de una sola manera; y aquí recuerdo muy claramente hace tres años (cuando asumíamos el cargo), que le preguntamos al presidente de nuestro país: “Presidente, en el tema ambiental tenemos una tarea de pendientes. Nos toca todavía crear el Ministerio de Ambiente (que no existía, y otros problemas ambientales en nuestros 75.000 km2). Y bueno, queremos saber, presidente, cuáles son las herramientas que va a poner a nuestra disposición”. Y el conocimiento tradicional nos hace pensar inmediatamente en esa herramienta que algunos piensan que resuelve todo, y es los recursos.

El presidente dijo: “No. Al Ministerio de Ambiente y a todos los ministerios de nuestro país les vamos a dar la herramienta más importante para avanzar en el proceso de desarrollo pacífico de nuestro país; esa herramienta es el diálogo”.

Muy rápidamente el presidente instruyó que desarrolláramos un número importante de mesas de diálogo relacionadas con asuntos de los indígenas, de ambiente, la madera, el tema de los bosques, la deforestación, el tema del agua, la energía. Y a tres años de gobierno me complace reportar que hoy en día nuestro país ya cuenta con un Ministerio de Ambiente; incorporó toda la legislación que había sido derogada por gobiernos anteriores en materia del papel de los pueblos indígenas y el ambiente, a través de la nueva ley: la Ley 8 (y los invito a que la lean), la Ley 8, que modifica la Ley 41 General de Ambiente y que obliga a todos los proyectistas a coordinar estrechamente con los pueblos originarios y lograr ese consenso necesario, libre e informado para el desarrollo de nuestros pueblos.

Pero también tenemos el Plan Nacional de Seguridad Hídrica 2015-2050, el Plan de Energía 2015-2050. Quizá el ministro Jiménez hablará un poco acerca de algunos de los conflictos con el tema hidroeléctrico, que también hemos dado importantes avances.

En fin, creemos que este evento quizás es la graduación nuestra en la discusión sobre el papel de los pueblos originarios en el desarrollo de nuestros países y cómo mejor tenemos que escucharlos. Y aquí muy claramente (y quizá como medida de queja o protesta)… esos cinco informes que les mencioné, del panel intergubernamental de cambio climático, los cinco tienen un pequeño problema, y es que solo reflejan el conocimiento científico tradicional que está vinculado con las publicaciones en estas grandes revistas internacionales; pero el conocimiento… De hecho, el conocimiento en otros idiomas, como el español, todavía hay terreno que recorrer; y mucho menos el conocimiento sobre los temas tradicionales de nuestros pueblos originarios.

Así que hay tela que cortar todavía; sin embargo, estamos contentos del progreso. Y, en fin, la paz no es bipolar, la paz no es binaria: la paz es multidimensional, multicultural, biodiversa. Y creemos que en el marco de este Foro, de esta Cumbre, nuestros pueblos van a acercarse mucho más para lograr esos intercambios necesarios y mandar ese mensaje más claro a todo el planeta sobre el papel de los pueblos originarios en la gestión de nuestros recursos naturales y en los procesos de paz.

Muchas gracias.

Detalles

Fecha: 
access_time Lun, 10/16/2017 - 09:30